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Los jóvenes de la Matriz colaboran en la Campaña contra el Cáncer de Piel

“Este verano no juegues con el sol”, es el lema de la campaña de concienciación que ha puesto en marcha este verano la Asociación Española contra el Cáncer. Esta semana la delegación de la asociación en Almonte ha puesto un punto de información en Matalascañas para informar de la necesidad de incorporar hábitos de vida saludables para prevenir el cáncer de piel.

Los voluntarios que están ayudando en esta labor son nuestros hermanos del Grupo Joven, que durante esta semana se han organizado para informar a todos los que se acercan y hablarles sobre la importancia de una adecuada protección solar y una buena vigilancia de la piel para detectar a tiempo lunares o manchas sospechosos.

El cáncer de piel, según informa la Asociación Española contra el Cáncer, es el tipo de tumor más frecuente, pero también el más prevenible. Si se detecta a tiempo, tiene buen pronóstico.

 

La Matriz recuerda el histórico nombramiento de la Virgen del Rocío como Patrona de Almonte

Lectura del Acta de adhesión formalizada por nuestra Hermandad Matriz sobre el histórico acuerdo de nombramiento de la Santísima Virgen del Rocío, como Patrona de Almonte, suscrito en este mismo templo el 29 de junio del año 1653. Lo que rememoramos hoy, aprovechando la extraordinaria presencia de la devota Imagen en esta Iglesia, a causa de la emergencia sanitaria suscitada por el peligro de infección del virus Covid-19

Este acontecimiento extraordinario que estamos viviendo, a consecuencia de esta pandemia provocada por el Covid-19, está dando lugar desde el pasado mes de marzo a hechos insólitos y excepcionales, como lo es la presencia de la Reina de las Marismas en la parroquial de la Asunción en la gran festividad litúrgica de San Pedro y San Pablo. Una fecha de gran resonancia para todos los almonteños, por ser la elegida para su nombramiento por las autoridades locales de Almonte, como Patrona de la Villa, un 29 de junio de 1653; unida para siempre, por tanto, al que es reconocido como Patrón de nuestro pueblo, y que obra en los anales de la historia de esta muy noble villa de Almonte.

Es por ello que, con emoción contenida, en este mismo escenario en el que se hizo formalmente este reconocimiento y nombramiento institucional, hace 367 años, ante los miembros de la Hermandad Matriz que copreside esta Función Principal, organizada por la Asociación Parroquial de San Pedro, y las autoridades presentes, damos lectura a los principales fragmentos de aquella histórica Acta Municipal, cuyo documento recoge además la defensa de la pureza virginal de la Inmaculada Concepción de María, que quedó expresado al tenor siguiente:

En el nombre de la Santísima Trinidad Padre, Hijo y Espíritu Santo, tres personas distintas y una divina esencia y de la Gloriosa Virgen Santa María de las Rocinas, Madre de Dios concebida sin pecado original y de los gloriosos Apóstoles San Pedro y San Pablo príncipes de la Iglesia, de quien hoy solemniza su fiesta debajo de la protección de nuestro muy Santo Padre Inocencio décimo Pontífice máximo de la Santa Iglesia Católica y Romana.

Sea notorio y manifiesto que nos el Concejo, Justicia y Regimiento de la muy antigua y noble villa de Almonte, del Excelentísimo Señor Duque de Medina Sidonia, mi Señor, y todos los demás eclesiásticos y seculares, que así fuéramos, estando juntos en la Yglesia Parrochial de Ntra. Sra. de la Asunción de esta dicha Villa: Decimos que considerando las muchas y grandes obligaciones que esta dicha. hermandad y todas las de su comarca tienen a la Reina de los Cielos, Sta. María de las Rocinas, Señora Ntra., por los comunes y particulares beneficios que le confesamos todos los presentes y tuvieron nuestros antepasados, pues en las mayores angustias y ansiedades y aflicciones, el remedio universal se ha hallado en la divina Majestad por esta Serenísima Señora, reconociendo que la honra suya pertenece a Dios, el eterno, pues la escogió el Padre por Hija, el Hijo por Madre de Misericordia, llena de gracia y consuelo de todos los fieles

(…..) y para que esto sea estable, firme y permanente para siempre jamás votamos por Patrona de esta villa a la Reyna de los Ángeles Sta. María de las Rocinas y la solemnidad de su fiesta con misa Solemne y sermón en el mismo día que la Iglesia lo celebra u otro cualquiera que acordaremos y determinaremos (….). Y con toda humildad pedimos al Hermano Mayor y hermanos de la Cofradía de esta gran Señora; a los que lo fuéramos, que nos asienten y escriban como tales en ella. Y establecemos y definimos por acuerdo y definición con toda la autoridad que podemos y en nuestro Capítulo y ayuntamiento secular que valga y tenga fuerza y perpetua firmeza para siempre jamás y por tal lo mandamos escribir en este nuestro libro capitular (…..) y hacemos este público voto en manos del Señor Licenciado Antonio Díaz Bejarano Vice Beneficiado de la iglesia de esta villa y los juramos en esta vivífica cruz y Santos Evangelios y por ello, de cumplir y guardar y sujetamos este juramento y voto a la Santa Iglesia Católica y Romana (…..) y con suma humildad y reverencia pedimos a Dios Nuestro Señor que mediante la intercesión de esta Señora que invocamos, (…….) se sirva que estos beneficios vayan siempre en aumento de su santísimo servicio, gloria y honra de su Santísima Madre, defensa de la fe católica, exaltación de la Sta. Iglesia Romana y verdadero cumplimiento de este Voto, hecho en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de la villa de Almonte, en Domingo veinte nueve días del mes de junio de mil y seiscientos y cincuenta y tres años; siendo testigos que hicieron este mismo juramento:  Bartolomé Pérez Bejarano, Síndico Procurador general de esta villa y sus vecinos: Antonio Díaz Bejarano, Beneficiado de la Parroquia, Don Juan de Cabrera, Alcalde Segundo. Don Joseph Sepúlveda, Aguacil mayor de la villa, Juan Pérez Rico, Regidor. El Dr. Mora, Medico titular. Fabian de Cabrera, Párroco de la villa. Bartolomé Lorenzo Bejarano, Alcalde Primero, Martín Pabón Carreño, Lcdo. y comisionado del Sto. Oficio Juan Pablo Bejarano Pbro. Juan Ramírez, Pbro. y Párroco después. Don Lucas Fernández de Montoya, patrono del convento de Dominicas. Don Diego Pichardo Osorno, Don Francisco de Cabrera y Palencia, D. Juan Solís.  Ante mi Juan Ruiz Barrientos, escribano”.

En este punto, y en este día tan señalado para los almonteños; en presencia excepcional de la que es Reina de nuestros corazones, y ante la imagen bendita de San Pedro, Príncipe de los Apóstoles; ante nuestro párroco, el reverendo señor don Francisco Jesús Martín Sirgo y ministros del altar, de la Presidenta de esta Asociación Parroquial, Dª Socorro López Ruiz y Oficiales de su Junta. Y demás representaciones y autoridades presentes, encabezadas por Dª Rocío Pérez, concejal de educación y cultura del ayuntamiento de Almonte. Y en presencia del expresidente de nuestra hermandad, Juan Ignacio Reales Espina y de la Señora Camarista de la Santísima Virgen, Mª del Carmen Morales González; en estas circunstancias extraordinarias y, a la vez, tan difíciles que estamos viviendo, en las que, de nuevo, Santa María del Rocío se ha convertido para sus devotos en general y para el pueblo de Almonte en particular, en refugio y consuelo para luchar contra esta grave pandemia que nos azota, los Oficiales de la Junta de Gobierno de la Pontificia, Real, e Ilustre Hermandad Matriz de Nuestra Señora del Rocío, decimos:

Qué nos adherimos con unción y fervor a este histórico nombramiento, invocando su nombre Santo, para que sea Ella, como Patrona de esta villa, la que nos guíe y nos conduzca a un puerto seguro, como lo ha hecho en otros momentos tan comprometidos de nuestra historia; y extienda su manto protector sobre toda la gran familia rociera que la implora y la venera.

Y que suplicamos en ocasión tan propicia y solemne su mediación universal ante el Pastor Divino del Rocío, encomendando las almas de todas las víctimas de esta terrible enfermedad, de todos los que han muerto en soledad, pidiendo el consuelo para sus familiares, la salud para todos los enfermos, y el fin de esta crisis sanitaria mundial.

Y lo hacemos en Almonte, a los 29 días del mes de junio de 2020, Festividad de los Santos Pedro y Pablo, en el II Año Jubilar Mariano del Rocío.

AMÉN.

Foto de familia de la Junta de Gobierno de la Hermandad Matriz, Asociación Parroquial de San Pedro, el párroco de Almonte y la concejala de Cultura del Ayuntamiento de Almonte.

La Matriz fortalece su relación con San Juan Pablo II en el 27 aniversario de su visita al Rocío

El pasado domingo se cumplían 27 años de la visita de San Juan Pablo II al Santuario de Nuestra Señora del Rocío. La Hermandad Matriz quiso conmemorar esta efeméride con la celebración de una Misa en la Parroquia de Almonte. Antes de finalizar, un rociero venezolano quiso hacer entrega de unos objetos recibidos del Papa rociero.

Marco Antonio Marconi, nacido en Venezuela, que ha vivido en Roma y trabajado de cerca con San Juan Pablo II durante su pontificado, hizo entrega de un rosario, que Su Santidad entregó a su hijo en la residencia de Castel Gandolfo, un bloque de ladrillo de la última Puerta Santa, abierta por San Juan Pablo II en 1999, y un trozo de mármol de la lápida que cubría el sepulcro del Papa rociero, cuando estuvo sepultado en las grutas vaticanas, cerca del sepulcro de San Pedro.

El presidente de la Hermandad Matriz, Santiago Padilla, ha mostrado su agradecimiento a Marconi, quien estaba visiblemente emocionado. Padilla manifestó que estos elementos “vienen a sellar y a fortalecer la relación que se estableció aquel 14 de junio de 1993” y ha tenido un especial recuerdo con quienes hicieron posible aquella histórica visita.

La Hermandad Matriz cuenta también desde 2018 con una reliquia de primer grado de San Juan Pablo II, un trozo de tela impregnado con la sangre del pontífice, y que estos días se puede contemplar a las plantas de la Virgen del Rocío, en Almonte.

Saludo de Santiago Gómez Sierra, Obispo electo de Huelva

Sevilla, 15 de junio de 2020

Al Obispo Administrador Apostólico de la diócesis de Huelva,
a los sacerdotes y diáconos,
a los religiosos y religiosas y
a todos los fieles laicos.

Queridos hermanos y hermanas:

Cuando me dirijo por primera vez a vosotros como obispo electo de la diócesis, mis primeras palabras no pueden ser más que para expresar mi ilusión y alegría por empezar a caminar con el Pueblo de Dios que se me ha encomendado. A la vez, renuevo mi confianza en el Señor, que siempre da las gracias necesarias para la misión que nos encomienda. Y mi gratitud al Papa Francisco por la confianza que manifiesta al haberme elegido para este ministerio.

Saludo con afecto a mi hermano en el episcopado D. José Vilaplana, que desde que conoció mi designación para Huelva no ha dejado de expresarme su satisfacción y alegría, adelantándose en vuestro nombre a acogerme fraternalmente.

A los sacerdotes y diáconos, a los seminaristas, a los religiosos y religiosas, a las parroquias, movimientos y asociaciones, hermandades y cofradías, y a todas las familias os manifiesto mi estima y disponibilidad. Espero que me recibáis como miembro de la familia de Dios. Estoy seguro de que me haréis sitio en vuestro corazón. Juntos continuaremos respondiendo con fidelidad al envío misionero del Señor Jesús: “Id al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16, 15); y seguiremos avanzando en el camino de la conversión pastoral y misionera, como nos pide el Papa Francisco.

También saludo con respeto a las autoridades civiles, militares, judiciales y universitarias de la provincia y de la ciudad de Huelva. Sabemos que la tarea de construir una sociedad cada día más justa, solidaria y fraterna, que no descarte a nadie, particularmente, a los más pobres, necesita el esfuerzo de todos los ciudadanos. Deseo unir mi esfuerzo a los vuestros para hacer realidad esta aspiración que todos compartimos.

No voy a vosotros con un programa particular. Más bien tengo en mi mente las palabras de San Juan Pablo II al comienzo del nuevo milenio: “El programa ya existe. Es el de siempre (…) Se centra en Cristo mismo, al que hay que conocer, amar e imitar, para vivir en él la vida trinitaria y transformar con él la historia hasta su perfeccionamiento en la Jerusalén celeste” (NMI, 29). Entre todos seguiremos buscando el camino más conveniente para anunciar con obras y palabras nuestra fe en Jesucristo.

Me encomiendo a los santos de la iglesia particular de Huelva, a San Leandro, patrono de la diócesis, a San Walabonso y Santa María, nacidos en Niebla, y al beato Vicente Ramírez de San José de Ayamonte. Y de una manera especial acudo a la madre y patrona de la diócesis, la Inmaculada Concepción, la Santísima Virgen María, querida por vosotros en tantas entrañables advocaciones. Tenedme presente en vuestras oraciones.

✠ Santiago Gómez Sierra, Obispo electo de Huelva

Los cultos de la Matriz alcanzan más de 1.300.000 visualizaciones en streaming este Pentecostés

Desde que cerrase la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción de Almonte, con motivo de la alerta sanitaria provocada por el Coronavirus, las emisiones por streaming a través de las redes sociales de la Hermandad Matriz han sido la única forma de continuar viendo a la Virgen del Rocío y de seguir los cultos del templo almonteño.

Las últimas semanas, con la celebración de la Solemne Novena y Pentecostés han generado un repunte destacable en el canal de YouTube de la Matriz, donde se han reproducido más de 2 millones de minutos, con 1.300.000 visualizaciones totales. Iniciando el mes de junio con más 3 mil nuevos suscriptores en el canal, que suma ya más de más de 8.500 seguidores y más de 2.300.000 impresiones por semana.

La página de Facebook de la Hermandad también suma importantes datos de crecimiento. Con más de 70 mil seguidores, el alcance de los directos y publicaciones ha superado las 800 mil personas por semana, con una interacción de más de 360 mil usuarios. Las reproducciones de los vídeos en esta red social han crecido un 145%.

Además de en España, los principales países desde donde se han seguido los cultos de la Hermandad Matriz por streaming, han sido México, Estados Unidos, Argentina, Colombia y Perú, entre otros. Un importante crecimiento en las redes sociales de la Matriz que se han mantenido muy activas y como principales canales de comunicación en este Rocío tan diferente.

Evangelio y Reflexión del Domingo de Pentecostés

Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo; recibid el Espíritu Santo

Lectura del santo Evangelio según san Juan 20, 19-23

Al anochecer de aquel día, el primero de la semana, estaban los discípulos en una casa, con las puertas cerradas por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:

«Paz a vosotros».

Y, diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:

«Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo».

Y, dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo:

«Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos».

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Queridos amigos y hermanos en Cristo, Pastor Divino de nuestras vidas.

Llegó el día señalado para todos los cristianos y, más en concreto, para la familia rociera. Día de recuerdos, vivencias, sentimientos y momentos compartidos. ¡Qué difícil nos resulta vivir este momento de forma distinta a la que estamos acostumbrados! A veces, da la impresión de que esto no está ocurriendo, que se trata de un mal sueño. Un mal sueño sí, pero que se ha cobrado la vida de muchos. Gente con nombres, apellidos y rostros concretos. La mayoría han compartido experiencias y tiempo con nosotros. Muchos quedarán en la retina de nuestra memoria y en nuestros corazones. Para ellos nuestro mayor y humilde homenaje.

Vuelvo a repetir: ¡parece que esto no está ocurriendo! Pero sí, está pasando: a ti y a mí, aquí y ahora. Miedo, tristeza, puertas cerradas, incomunicación, duda, angustia, silencio…, lo mismo que vivieron los discípulos antes de Pentecostés. Más pronto que tarde, todo se tornará en valor, alegría, apertura, comunicación, paz, fe, seguridad y proclamación profética en la calle. Todo se repite de forma análoga, es decir, en parte igual y en parte diferente pues todo lo mencionado anteriormente ha formado parte de nuestra experiencia y vivencia desde que comenzó el confinamiento hasta…, no sabemos.

Ahora bien, no podemos olvidar que estamos, vivimos y celebramos Pentecostés, de forma distinta, por supuesto, pero con la misma intensidad y fuerza. Cambia el escenario, el entorno, el lugar, la gente. Lo celebraremos en pequeños cenáculos, casi de forma familiar como los Apóstoles junto con María, pero sigue siendo y será Pentecostés. El bautismo en el Espíritu que todos esperábamos ya que ese bautismo y, al igual que a los discípulos, nos hará comprender todo lo que Cristo les había enseñado en su vida pública sin caer en la cuenta de que Él era el Mesías. Así, aquellos pescadores, por la fuerza del Espíritu se transformaron en Apóstoles y Testigos de la Buena Noticia de Jesucristo.

Testimonio que ha llegado a nosotros a través de la Iglesia. El Espíritu Santo es el alma de la Iglesia y nos envía de nuevo a nosotros a transmitir el Evangelio. Cada cual desde su situación y realidad concreta porque cada uno vive su condición cristiana y el seguimiento de Cristo dentro de una comunidad conforme a una vocación que es carisma, don y servicio. Será el Espíritu quien se encargará, en la diversidad de la misión (que no es enfrentamiento, sino complementariedad) de crear la unidad para edificar la comunidad.

Pedimos a Ntra. Sra. del Rocío, Madre y Patrona de Almonte que interceda ante su Hijo, el Pastor Divino para que prepare nuestros corazones y podamos nosotros recibir el Espíritu Santo y convertirnos en sus nuevos enviados.

¡Feliz día de Pentecostés!

 

Francisco Jesús Martín Sirgo

Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Párroco de la de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte y Rector del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío.

Saluda del Presidente a las Hermandades en la apertura de Pentecostés 2020

Queridos almonteños y rocieros, amantes de la Virgen.

Asistimos a un Rocío inédito y desconocido. A un Rocío que jamás nos contaron nuestros mayores y que quedará para siempre en los registros de nuestra memoria hasta el final de nuestros días para contarlo a nuestros hijos y nietos. Y que, ojalá, no tengamos que volver a vivirlo. En el que los cultos preparatorios de la Romería de Pentecostés se hicieron a puerta cerrada; las salidas de las hermandades se hicieron restringidas con las carretas que portan sus simpecados dentro de sus capillas; y los caminos de arena que cruzan Doñana hubieron de permanecer vacíos; o en el que la aldea bendita del Rocío se quedó esperando a la Pastora y vive estos días un silencio atronador.

Y, sin embargo, hemos llegado hasta aquí, después de hacer el más duro camino que hemos conocido: tras sesenta días de confinamiento, recluidos en nuestros hogares, bajo el temor del contagio a una enfermedad nueva letal, que han paralizado y puesto a la economía de nuestro país al límite, con consecuencias previsiblemente muy graves para empresas y familias; tras vivir la muerte traumática de más de 30.000 compatriotas, muchos de ellos rocieros como nosotros, que han partido a las marismas eternas; o tras constatar con estupor que un minúsculo organismo vivo ha paralizado al planeta Tierra, poniéndonos y postrándonos ante el espejo de nuestras limitaciones, que creíamos a estas alturas de la historia no existían ya para la raza humana. Hemos tenido que privarnos, incluso, de la práctica habitual de los sacramentos y del contacto visual directo con la que es la Reina de nuestros corazones, la Santísima Virgen del Rocío, en este año tan especial para Almonte, estando, en nuestro caso, tan cerca de Ti.

Pero todo, todo, no ha sido negativo. También ha servido para crecer en el amor a Ti y al Divino Pastor del Rocío, en esta larga parada reflexiva obligatoria, y para humanizarnos un poco más, comprobando nuestras infinitas limitaciones. Y todo eso nos trae también a este Pentecostés diferente, en el que nos hemos puesto en camino hacia Ti, a través de los latidos del corazón, que se han disparado en estos últimos días, en medio de un sinfín de recuerdos. Un Pentecostés para el que hemos engalanado nuestras fachadas, manifestando al mundo, que sin haberlo, hay Rocío, porque El Rocío habita en nosotros todos los días del año; y hemos preparado la celebración con iniciativas diversas promovidas por nuestras hermandades, acondicionando nuestros hogares para convertirlos en pequeños cenáculos en los que recibir el don del Espíritu Santo asociado a tu título mariano y a tu misión trascendental en la obra del Redentor del Mundo. Y lo hemos hecho renunciando a los signos que caracterizan a nuestra devoción, que es la exaltación de la socialización, de la alegría, de la hermandad, porque las circunstancias no lo han permitido, pero poniendo de manifiesto que lo fundamental y lo esencial eres Tú, por encima de todas las cosas. Porque Tú eres la Luz del Rocío.

Hasta aquí, hasta las puertas de esta parroquial de la Asunción nos llegan hoy el rumor de vuestros cantos alegres, de vuestros aromas diversos, del campo, de la mar, de la montaña, de los valles; de vuestros colores múltiples e intensos,  de esos elementos que os distinguen en vuestros simpecados, en vuestras carretas, en vuestras insignias, en vuestros cortejos y os diferencian a cada una, enriqueciendo el conjunto, para hacer de este, el cortejo procesional con más garbo, señorío y belleza del mundo. Porque sabemos que todas, las ciento veinticinco hermandades filiales, incluida Linares, y sus asociaciones y hermandades ahijadas os habéis puesto en camino y hoy llegáis con paso firme a nuestro corazón y a los pies de la Madre. Aquí van a resonar aunque no estéis físicamente, vuestros vivas, van a llegar como si fuera un rompeolas vuestras súplicas encendidas, vuestras plegarias y oraciones envueltas en la emoción de todos los sábados de Pentecostés. Y aquí vais a recibir el abrazo fraternal de un pueblo y de una hermandad que se siente muy honrado por vuestro trabajo y por vuestro modo de venerar y de querer a nuestra Santísima Madre. A Ella le pedimos hoy salud para todos, descanso eterno para los difuntos de esta pandemia, consuelo para los afligidos y que siga siendo la fuente de nuestra fortaleza y de nuestra esperanza para poder vencer esta situación extraordinaria que estamos viviendo.

Hermandades, rocieros, bienvenidos a este Pentecostés diferente que nos invita a llenar nuestros hogares de Rocío, a vivir la nostalgia con la esperanza de que recuperaremos las vivencias pasadas, a llenar nuestros balcones de alegría, en forma de volantes, y a brindar, aunque sea virtualmente, con los amigos, y a esperar con fe esta nueva venida del Espíritu Santo que fecunde nuestros corazones con su Gracia infinita, y nos haga testigos activos de la Fe en este mundo y en medio de las circunstancias difíciles que nos han tocado vivir. Qué la Virgen os colme de bendiciones y que más pronto que tarde podáis venir físicamente a postraros ante Ella. Mientras tanto, hoy le gritamos al unísono, con el alma tensa, pero con confianza y rotundidad, a voz en grito, en homenaje a Ella y a los que nos enseñaron a quererla.

¡Viva la Virgen del Rocío!

¡Viva la Blanca Paloma!

¡Viva la Reina de las Marismas!

¡Viva el Pastorcito Divino!

¡Qué viva la Madre de Dios!

 

Santiago Padilla Díaz de la Serna

Presidente de la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío

Almonte, 30 de mayo de 2020

Evangelio y Reflexión del VII Domingo de Pascua

Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra

Conclusión del santo Evangelio según S. Mt 28, 16-20

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, pero algunos dudaron.

Acercándose a ellos, Jesús les dijo:

«Se me ha dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos».

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Estimados amigos, un domingo más con vosotros.

Y qué decir, parece que esta situación no va a cambiar y se complica con nuevas normas; con la ampliación del estado de alarma decretado por las autoridades esta semana; por la confusión generada en la información sobre el virus (es verdad o nos ocultan datos…); el ahora sí y antes no, de las mascarillas; la falta de respeto de “algunos” en cuanto al cumplimiento de las normas; las consecuencias económicas y sociales que se derivan de esta pandemia… En fin, me pregunto si es posible encontrar palabras de ánimo y esperanza en este caos.

Sin embargo, no todo es tan oscuro. Sabemos que en las cenizas siempre quedan rescoldos que pueden avivar el fuego. Que es posible la esperanza, aún en esta situación tan desconcertante, en la cual podemos encontrar palabras que nos lleven a buen puerto y nos devuelvan la paz para comenzar de nuevo nuestra andadura. Distinta, tal vez. Es cierto. Pero la esperanza no defrauda porque ha sido derramada por el Espíritu Santo que se nos ha dado. Esa esperanza es la que conmemoramos este domingo al celebrar festividad de la Ascensión.

Esta solemnidad pone de manifiesto la exaltación para siempre de Jesús a la derecha del Padre, y su presencia salvadora y viva en medio de los suyos hasta el fin del mundo. Es decir, Él permanece para siempre con nosotros, en una forma nueva. Por haber resucitado y haber sido exaltado puede enviarnos su Espíritu y transformarnos en auténticos misioneros.

En palabras del Papa Francisco: “Jesús permanece presente y operante en las vicisitudes de la historia humana con la potencia y los dones de su Espíritu; está junto a cada uno de nosotros: incluso si no lo vemos con los ojos, ¡Él está! Nos acompaña, nos guía, nos toma de la mano y nos levanta cuando caemos. Jesús resucitado está cerca de cada hombre y mujer que sufre”. “Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el final de los tiempos”. Por tanto, no podemos quedarnos “plantados mirando al cielo” como sus discípulos. La mies es mucha y los obreros pocos.

Con el bautismo se inicia en cada uno de nosotros un nuevo estilo de vida, abierto a una realización eterna. Ahora es el Señor quién nos invita a mirar al cielo para mostrarnos que nuestra meta es el camino que conduce al Padre.  Hay que mira al cielo sí, pero con los pies en la tierra para no olvidar nuestra misión y apostolado. Queda mucho por hacer y todos hemos recibido el encargo de trabajar por el Reino dentro de la Iglesia. Para eso hemos recibido el Espíritu que nos alienta, empuja y colabora con nuestro esfuerzo en nuestro compromiso cotidiano por hacer un mundo más habitable y humano.

Junto a Jesús, que está y estará con nosotros hasta el final de los tiempos, nos acompaña María, Nuestra Madre del Rocío, Reina del cielo y de nuestros corazones. Ella habita ya en la casa del Padre, pero como su Hijo camina con nosotros hacia la herencia prometida, por eso la llamamos Rocío de nuestra Esperanza.

 

Francisco Jesús Martín Sirgo

Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Párroco de la de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte y Rector del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío.

Evangelio y Reflexión del VI Domingo de Pascua

Le pediré al Padre que os dé otro Paráclito

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 15-21

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Y yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo, porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis, porque mora con vosotros y está en vosotros. No os dejaré huérfanos, volveré a vosotros. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí y yo en vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre, y yo también lo amaré y me manifestaré a él».

Palabra del Señor

 

Reflexión

Queridos hermanos y amigos:

Una nueva primavera renace en nuestros corazones. De ahí, que todos hablen de una nueva normalidad. Es decir, mientras el virus esté paseando entre nosotros amenazando nuestra vida, hay que ser prudentes, vigilantes y no bajar la guardia. Por nuestro bien y el bien de los demás. A esta forma de vivir la llamamos “nueva normalidad” por las normas que tenemos que cumplir y poner en práctica.

En este largo tiempo de confinamiento hemos podido comprobar que era posible parar el mundo. Un mundo que marchaba a un ritmo vertiginoso y desenfrenado. Un mundo en el cual, no nos daba tiempo a digerir y aceptar su velocidad, con la consiguiente despersonalización e individualismo que esta situación iba produciendo y haciendo mella en los seres humanos. Pues bien, ahora tenemos tiempo, en esta nueva oportunidad de poner en marcha la “aldea global” de no caer en los mismos errores. Este tiempo nos debe hacer replantearnos qué tipo de sociedad queremos, cómo podemos construirla y lo más importante, qué debemos aparcar de nosotros para trabajar codo con codo en ese mundo nuevo donde se busque más lo que nos une y nos hace crecer, que lo que nos separa y divide.

El Evangelio de este domingo VI de pascua nos deja algunas claves para poder reflexionar y trabajar en este sentido. En primer lugar, comienza hablando de amor y finaliza también con la misma palabra: Si me amáis…”, “… yo también lo amaré y me manifestaré a él …” Es más, nos dice la forma de amar a Él y al Padre: “El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; y el que me ama será amado por mi Padre…” Jesús nos pide para sentir y vivir esa experiencia de amor “ser fieles a su palabra”. Es decir, guardar sus mandamientos. Decía Pablo VI: “Si el hombre contemporáneo escucha al que enseña es porque éste da testimonio no porque sea maestro”.

Nuestra fidelidad al mensaje de Jesús será el mayor legado que dejemos a las próximas generaciones. Ahora bien, soy tremendamente consciente de que dicha fidelidad a veces nos es nada fácil, pero tampoco es imposible, si tenemos a nuestro alcance la herramienta más importante para mantenerla: la oración.

Por otra parte, Jesús nos recuerda en el Evangelio que en esta ardua tarea no nos dejará solos: “…yo le pediré al Padre que os dé otro Paráclito, que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad”. Será el Espíritu, el Paráclito, el Defensor el que nos ayude a permanecer en su Palabra y por consiguiente en su amor. Es el Espíritu quien irá, por medio de sus dones, construyendo junto a y en nosotros la vida de la Iglesia, que es lo mismo que decir, que siempre renueva con su fuerza nuestra vida creyente, fraterna y apostólica.

Ah, se me olvidaba algo importante que merece la pena aclarar, ser fieles a la palabra de Jesús es estar abiertos a su Espíritu, que nos renueva en la alegría, en la misericordia, en la audacia de la entrega. Por tanto, no es repetir ritos, dogmas y tradiciones… Ser fieles es amar como Jesús amó, con plena libertad, hasta llegar al Padre como origen y meta de nuestro amor.

Santa María del Rocío, el Padre te eligió para colaborar en la Historia de la Salvación por medio de la Palabra que se hizo carne en tu seno, ayúdanos a nosotros, mediante tu intercesión, a preparar nuestros corazones para que la Trinidad pueda morar en nosotros permaneciendo y guardando siempre su Palabra.

 

Francisco Jesús Martín Sirgo

Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Párroco de la de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte y Rector del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío.

Evangelio y Reflexión del V Domingo de Pascua

Yo soy el camino y la verdad y la vida

Lectura del santo Evangelio según san Juan 14, 1-12

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas; si no, os lo habría dicho, porque me voy a prepararos un lugar. Cuando vaya y os prepare un lugar, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino».

Tomás le dice: «Señor, no sabemos adónde vas, ¿cómo podemos saber el camino?».

Jesús le responde: «Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto».

Felipe le dice: «Señor, muéstranos al Padre y nos basta».

Jesús le replica: «Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras.

En verdad, en verdad os digo: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores, porque yo me voy al Padre».

Palabra del Señor

 

Reflexión

La semana pasada hablábamos de dos puertas, dos voces, dos pastores, dos caminos… es decir, Jesús ofrece siempre dos realidades para que podamos escoger. Él va a respetar siempre nuestra libertad al elegir. Ahora bien, si elegimos su camino debemos ser conscientes de que esa senda ha sido trazada por Él. Por tanto, no es válido cambiar el camino a nuestro capricho o antojo. Hay que seguirlo mirando al frente y sin volver la vista atrás. No podemos utilizar a Jesús como moneda de cambio, o reducirlo al apetito sensitivo (ahora me apetece y mañana no se).

Hoy Jesús se manifiesta como el Camino, la Verdad y la Vida. ¡Cuántas veces hemos escuchado esta frase! Por supuesto, que la hemos oído en muchas ocasiones. Así es, la hemos oído, pero no la hemos escuchado. En ella, Jesús nos dice todo lo que necesitamos para ser felices: caminar con Él, descubrir cómo la verdad nos lleva a la libertad y como nuestra vida se llena de plenitud. Pero nosotros seguimos como los discípulos en la última cena donde Jesús pronunció esas palabras. ¡No acabamos de comprender! Para ellos, era difícil dado el clima de tensión que en la cena se estuvo viviendo, hasta el punto de que Jesús tuvo que invitar a la confianza y a la calma: “No se turbe vuestro corazón, creed en Dios y creed también en mí”.

De forma análoga, nos ocurre hoy a nosotros. La situación que atravesamos es desconcertante y provoca mucha incertidumbre e inquietud en las personas, como: el proceso de desescalada y las medidas del mismo, alargar de nuevo el estado de alarma, el no saber si estamos infectados y podemos contagiar o, por el contrario, no lo estamos, pero pueden contagiarnos otros. Todo por falta de realizar test a la población para saber con certeza quién está o no está enfermo y descubrir con exactitud el alcance de la pandemia. Todo esto, a la vez, que el gobierno aprueba leyes y decretos que en un estado normal serían mucho más discutidas y pueden que no se aprobasen.

También hoy Jesús nos dice a nosotros que no perdamos la calma porque Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Nos invita a la confianza y abandono en Él. Jesús se nos ofrece como el único camino de felicidad. Lo demás son sendas que desembocan en ese mismo camino o no sirven. ¡Tú sabrás que camino elegir! Todos quieren tener la verdad, la razón y la han buscado a lo largo de la historia. Pues bien, Jesús se nos ofrece hoy como solución para quien lo desee: Yo soy la verdad para el hombre, es decir la solución a tus problemas y mentiras. Y, por último: Yo soy la vida. Es el estilo de vivir de Jesús el que da vida. Yo he venido para que tengan vida. Vida en plenitud.

Santa María del Rocío, desde tu Sí incondicional permaneciste firme en el camino que Dios Padre te trazó. Aceptaste a Dios como verdad plena y tu vida se colmó de sentido. Intercede ante tu Hijo, el Pastor Divino de nuestras vidas, para que, imitándote a Ti, consigamos permanecer en el camino que conduce al Padre; encontrarnos con Jesús como verdad plena y experimentar como nuestra vida se llena de sentido. Amén

 

Francisco Jesús Martín Sirgo

Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Párroco de la de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte y Rector del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío.

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