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El párroco de Almonte nombrado Misionero de la Misericordia


El Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Francisco Jesús Martín Sirgo, Párroco de la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte, ha recibido el nombramiento de “Misionero de la Misericordia”. Esta figura surge en la Iglesia con motivo del Jubileo de la Misericordia que el Papa Francisco convocaba el pasado diciembre de 2015.

Su finalidad fue la de animar y estar al servicio de las diócesis en materia relacionada con la celebración del Sacramento de la Reconciliación y con la Predicación del Misterio de la Misericordia Divina, especialmente en tiempos litúrgicos fuertes.

En febrero de 2019, Mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización y del Consejo Internacional de Catequesis, visitaba el Santuario de Ntra. Sra. del Rocío, del que es rector Martín Sirgo. Lo hacía para presidir la Vigilia Mariana de la Luz, en la Candelaria, a los pies de la Patrona de Almonte.

Durante esta visita, Fisichella conoció la actividad penitencial que este santuario tiene, en especial durante los días de la Romería del Rocío; fue entonces cuando sugirió al que fuese Obispo de Huelva, José Vilaplana, la designación del párroco de Almonte como “Misionero de la Misericordia”.

Con algo de demora, a causa de la pandemia, el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización ha comunicado al sacerdote Francisco Jesús Martín Sirgo, el nombramiento para este ministerio. El director espiritual de la Matriz se muestra alegre ante este reconocimiento y destaca que “más que un título, es un servicio para toda la diócesis y, a la vez, una gran responsabilidad”.

 

Misioneros de la Misericordia, la misión especial de perdonar

 

Las facultades que se conceden a los misioneros de la misericordia, reservados a la Sede Apostólica, están limitadas a la absolución de pecados como:

  • La profanación de las especies eucarísticas.
  • La violencia física contra el Romano Pontífice.
  • La absolución del cómplice en pecado contra el sexto mandamiento del Decálogo.
  • La violación directa del sigilo sacramental por parte del confesor.
  • La captación y/o divulgación mediante medios de comunicación social del contenido de la confesión sacramental verdadera o simulada.

Es un don para nuestra Iglesia contar con este ministerio que, ante las múltiples resonancias de los frutos espirituales que comportó este misionero durante el Año de la Misericordia, el papa Francisco decidió que este delicado ministerio se prolongara en las diócesis como «signo concreto de que la gracia del Jubileo sigue siendo viva y eficaz, a lo largo y ancho del mundo» (Misericordia et Misera, 9)

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