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Evangelio y Reflexión. Domingo XVI del tiempo ordinario


Dejadlos crecer juntos hasta la siega

Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 24-30 (forma breve)

En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente diciendo:

«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras los hombres dormían, un enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Entonces fueron los criados a decirle al amo: “Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sale la cizaña?”.

Él les dijo:

“Un enemigo lo ha hecho”.

Los criados le preguntan:

“¿Quieres que vayamos a arrancarla?”.

Pero él les respondió:

“No, que al recoger la cizaña podéis arrancar también el trigo. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y cuando llegue la siega diré a los segadores: arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero”».

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Queridos y estimados amigos.

Parece que nos estamos acostumbrando a convivir con la pandemia, pero no de forma adecuada. Seguimos cayendo en los mismos errores: no respetar las distancias, no ponernos las mascarillas, olvidarnos de lavarnos y desinfectarnos las manos, etc. Esto tiene como consecuencia lógica el nacimiento de nuevos rebrotes de covid-19. ¿Por qué no nos fijamos en los países que lo están haciendo bien para que nos sirvan de referencia y también, en los que lo hacen peor para no reproducir sus errores? Aun así, la responsabilidad es personal y va a depender, en gran medida, de lo que hagamos cada uno de nosotros. Siempre tendremos delante la elección entre el bien y el mal (el trigo y la cizaña) con sus respectivas consecuencias.

De forma análoga nos habla el Evangelio de hoy. Son tres parábolas (la cizaña, el grano de mostaza y la de la levadura) que intentan explicarnos el tema de la Iglesia, Reino de Dios aquí en la tierra, a base de contrastes. Todos sabemos que el entendimiento conoce mejor comparando. De ahí, la referencia a la pandemia y a nuestra responsabilidad.

Nosotros vamos a centrar nuestra atención sólo en la primera parábola que es más amplia y tiene su explicación, bien del mismo Jesús, bien de la comunidad de Mateo. A saber, siempre habrá trigo y cizaña en la vida, también en la Iglesia santa y pecadora. Nadie es absolutamente bueno ni absolutamente malo. Es decir, en el corazón del hombre conviven también el trigo y la cizaña. Es más, la frontera entre ambas realidades es muy delicada. Así, se recomienda esperar hasta la siega para distinguir el trigo de la cizaña y separarlos, pues cuando están naciendo son muy parecidos.

No podemos ver sólo el trigo o la cizaña en el campo (mundo). En la viña del Señor hay de todo. Decimos con frecuencia: ¡cómo puede ser la gente así llena de cizaña e irresponsables ante la situación que estamos viviendo! Pues así somos tú y yo para la gente. Esto contrasta con la paciencia del dueño (Dios) que espera hasta poder separar las dos realidades y hacer el menor daño posible. ¡Cuánto trigo no habremos arrancado al querer limpiar el mundo de cizaña! Ahora, mirando atrás y con una determinada edad, entendemos la dificultad de distinguirlos.

Hay que ser pacientes y tolerantes, como el dueño de la parcela. Hay que esperar el momento y respetar a los que piensan distinto a nosotros. Nuestra verdad no nos da derecho a imponérsela a nadie, pero sí a ser coherentes y responsables con ella. No sólo estamos llamados a ser buenos cristianos, sino también ejemplares ciudadanos.

Como no puede ser de otra forma, imploramos y suplicamos la ayuda de nuestra Madre y Patrona, la Virgen del Rocío, para que nos ayude a ser responsables como ciudadanos y pacientes como el dueño de la parcela. Y que El Pastor Divino, que vino a humanizar la existencia, nos ayude con su Espíritu a continuar con su proyecto.

¡Feliz semana!

 

Francisco Jesús Martín Sirgo

Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Párroco de la de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte y Rector del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío.

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