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Evangelio y Reflexión. Domingo XVIII del tiempo ordinario


Comieron todos y se saciaron

Lectura del santo Evangelio según san Mt 14, 13-21

En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan Bautista se marchó de allí en barca, a solas, a un lugar desierto. Cuando la gente lo supo, lo siguió por tierra desde los poblados.

Al desembarcar vio Jesús una multitud, se compadeció de ella y curó a los enfermos. Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: «Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren comida».

Jesús les replicó: «No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer».

Ellos le replicaron: «Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces».

Les dijo: «Traédmelos».

Mandó a la gente que se recostara en la hierba y tomando los cinco panes y los dos peces, alzando la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente. Comieron todos y se saciaron y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Estimados hermanos y amigos,

Atrás dejamos el mes de julio, con sus altas temperaturas, para adentrarnos en agosto. Mes en el que menguarán los días y crecerán las noches. Esperemos que este mes nos regale esas noches de brisa agosteñas a las que estamos acostumbrados y, así, poder disfrutar de una buena charla con amigos o de un buen merecido descanso sin que el calor ofusque nuestros sueños. Atrás queda también el discurso en parábolas sobre el Reino, para dar paso al discurso eclesiástico, como primicia del Reino de Dios.

Toda la Palabra de Dios de este domingo gira en torno al tema de la compasión. “El Señor es compasivo y misericordioso…”. El Dios de Jesús es un Dios apasionado, enamorado de su criatura, bondadoso y misericordioso que se compadece de toda persona, porque la ama profundamente. Es decir, Él padece con los hambrientos, débiles, frágiles, necesitados… en una palabra, con todos los crucificados de la tierra.

El evangelio nos presenta que el Reino ha llegado ya. El milagro de la multiplicación de los panes es una señal de la vida abundante y de plenitud que Jesús ha venido a traer. Él se compadece de todo ese gentío que le escucha atentamente y no tienen ni qué comer ni donde quedarse. Los apóstoles, tomando conciencia de la situación, intentan despedir a la multitud, pero Jesús le lanza un reto: “dadle vosotros de comer”. ¿Cómo? ¿con qué medios y de qué forma? Los apóstoles quedan sorprendidos ante esas palabras de Jesús.

Al final, Jesús termina realizando el milagro, pero con la aportación de uno que dio lo que tenía. Ese reto sigue en pie. Es una petición a toda la Iglesia, a cada cristiano, a tí y a mí. Hoy el evangelio nos pide colaborar compartiendo con los demás lo que tenemos, para que cada día se repita el milagro de la multiplicación. ¿Con quién? Con todos los que tienen “hambre”, que serán muchos, pues a los pobres que ya tenemos hay que sumarles los afectados por las consecuencias económicas producidas por la pandemia. Hoy eres tú, mañana puedo ser yo.

Jesús sólo necesita de nosotros la disponibilidad suficiente para poner en común lo poco o mucho que tenemos. Cuando compartimos lo que tenemos siempre suele sobrar, porque todos tenemos de más, aunque andemos justos, tenemos cubiertas nuestras necesidades. Otros sólo tienen necesidades. De estos son los que se compadece Jesús, como lo hace también de nosotros, pues existen muchos tipos de hambre. Acoge hoy el reto de Jesús: “Dadle vosotros de comer”.

Santa María del Rocío, ayúdanos a combatir los distintos tipos de hambre que asolan la vida de los seres humanos, como Tú lo hiciste en la boda de Caná intercediendo ante tu Hijo. Concédenos la gracia de estar siempre atentos y disponibles a las necesidades de nuestros hermanos para compartir con ellos lo que somos y tenemos.

 

Francisco Jesús Martín Sirgo

Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Párroco de la de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte y Rector del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío.

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