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Rincón de la Esperanza | Evangelio y Reflexión. II Domingo de Cuaresma


Este es mi Hijo, el amado

Lectura del santo Evangelio según san Marcos 9, 2-10

En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, subió aparte con ellos solos a un monte alto, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo.

Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y dijo a Jesús: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».

No sabía qué decir, pues estaban asustados. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo».

De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban del monte, les ordenó que no contasen a nadie lo que habían visto hasta que el Hijo del hombre resucitara de entre los muertos. Esto se les quedó grabado y discutían qué quería decir aquello de resucitar de entre los muertos.

Palabra del Señor.

 

Reflexión

Queridos hermanos y amigos todos.

El domingo pasado decíamos, que la cuaresma es un itinerario que nos prepara para celebrar el misterio central nuestra fe: la Muerte y Resurrección de Ntro. Sr. Jesucristo. También anunciábamos, que la Palabra de cada domingo supone una auténtica catequesis que nos ayudará a vivir progresivamente ese proceso de conversión al Señor. Sólo basta querer, buscar tiempo para orar con Jesús y dejarse llevar por el Espíritu.

Hemos dejado el silencio y la soledad del desierto para participar de otro momento con Jesús. Pero esta vez, el encuentro será en un monte alto. La montaña, al igual que el desierto, también tiene un sentido simbólico para el pueblo de Israel: es lugar privilegiado de búsqueda, encuentro y escucha de Dios. Ahora bien, subir a ella requiere esfuerzo, constancia y superación hasta alcanzar la cima. Es como el Reino, tarea nuestra y don de Dios.

Si quieres adentrarte y profundizar un poco más es necesario salir de la rutina, de la comodidad cotidiana y ponerse en camino hasta encontrarnos con el misterio: la Transfiguración. Una de las grandes Teofanías (manifestación de la divinidad) de la Escritura. Misterio que a nadie deja indiferente y supondrá una experiencia intensa para nosotros, como lo fue para sus discípulos, pues nos hará comprender la misión de Jesús y la nuestra.

El cambio que se produce en los protagonistas del relato es notable: «Maestro, ¡qué bueno es que estemos aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías». Sus corazones se llenaron de esperanza hasta transfigurar sus vidas. A partir de ese momento, comenzaron a vivir el futuro con esperanza como fruto de una fe confiada. Aun sabiendo, que no hay Gloria sin cruz ni muerte. Pero los discípulos seguirán sin entenderlo.

La determinación de Jesús de bajar del monte hacia Jerusalén, lugar de la Pasión, supone la decisión radical de transformar el mundo, la religión y la vida. Esa vida nueva y distinta tiene un precio muy alto: la muerte. Por eso Pedro no quiere bajar. Con otras palabras, la gloria experimentada en este monte llama a otro monte, el del Calvario, para que se viva como realidad plena.

Jesús ha contemplado el triunfo de la resurrección en esa experiencia intensa con el misterio de Dios. Sabe que no está solo: «Este es mi Hijo, el amado; escuchadlo». Y con esa confianza que le da la voz del Padre continúa su camino acompañado de los suyos, aunque estos no hayan entendido con claridad lo que Jesús les ha revelado. ¿Entendemos nosotros lo que Jesús nos quiere decir?, ¿Estamos dispuestos a acompañarle y colaborar con Él?

Santa María del Rocío, Madre de Dios y nuestra, danos tu gracia y entereza para que no flaqueen nuestras fuerzas y podamos colaborar con tu Hijo, Pastor Divino, en la misión que el Padre nos encomienda.

 

Francisco Jesús Martín Sirgo

Director Espiritual de la Hermandad Matriz, Párroco de la de Ntra. Sra. de la Asunción, de Almonte y Rector del Santuario de Ntra. Sra. del Rocío.

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