Hoy recordamos la visita de San Juan Pablo II a El Rocío.
Aquel 14 de junio de 1993, el Papa rociero peregrinó hasta el Santuario para rezar ante la Virgen, dejando para siempre su huella en la historia de nuestra devoción.
Un encuentro de fe, emoción y esperanza que permanece vivo en la memoria de Almonte y de toda la familia rociera.











