Traslados de la Virgen

Movimiento Rociero

"Al Rocío yo quiero volver..."

Traslados
Cultos Externos

Mucho antes de que la Virgen de las Rocinas adoptase la tradición de procesionar alrededor de la ermita como culmen de su romería, comenzó a ser traída a la villa de Almonte. Por esta razón, se ha configurado a lo largo de los siglos como una imagen eminentemente peregrina, puesta siempre en camino.

Estamos refiriéndonos a unas movilizaciones, en las que la imagen era traída en procesión sobre los hombros de los devotos, a través del campo por un recorrido que se cifra en torno a los 15 kilómetros de distancia, para lo que hacía falta el despliegue de un importante esfuerzo de hombres que, en los años iniciales, agasajaban con alimentos sufragados con dinero de las arcas municipales.

Pese al largo trayecto existente entre la ermita y el pueblo, ha habido etapas concretas en las que las venidas e idas de la Virgen se han repetido de un modo realmente continuado, por lo que de aquellos antiguos Traslados emergen un trasfondo simbólico muy importantes. Primero, el constante empeño que el vecindario de Almonte mostró por dejar claramente identificada la pertenencia y posesión de la imagen, sobre los ocasionales pobladores establecidos en las Rocinas y sus amplios alrededores. En segundo lugar, la constatación de que los poderes locales, Iglesia y Ayuntamiento, gobernaban los designios de la imagen en la asignación de fechas de los Traslados, por encima de cualquier orden religiosa o capellanes de turno encargados de atender el culto de la ermita. Era aquella una fórmula muy sutil de controlar y regular las subidas y bajadas de los precios de los productos alimenticios más básicos, por parte de las autoridades municipales.

 

Cabe destacar, que en el marco contextual de este tipo de Traslados al pueblo de Almonte surgieron las dos proclamaciones institucionales más importantes de su particular historia, pues sin la presencia de la devota imagen no se hubiesen producido. Nos referimos a su nombramiento como Patrona de Almonte en 1653, y a la formalización del Voto de Promesa para celebrar anualmente una función religiosa en conmemoración del milagro obrado en agosto de 1810, al librar al vecindario de ser masacrado por el ejército francés que ocupaba la villa, conocido popularmente como «Rocío Chico», llevado a cabo en agosto de 1813.

Los motivos de estos Traslados fueron inicialmente motivos de calamidad pública. Incluso se da la circunstancia que en 1738 se trajo tres veces y que en otras ocasiones se llevaba larguísimos períodos sin venir, de hasta quince o veinte años. También hubo estancias prolongadas de la Virgen como la que se produjo después del Terremoto de Lisboa (1755-1760), mientras se levantaba la antigua ermita o durante la Guerra de la Independencia (1810-1813).

Desde 1949, con motivo de la bendición de la parroquia de Almonte, tras las obras de reconstrucción llevadas a cabo después de su destrucción en la Guerra Civil, la Virgen ha venido al pueblo de Almonte cada siete, siendo en 1956 cuando se invoca por primera vez el tiempo transcurrido, y viniendo en 1963, con motivo del derribo de la antigua ermita. A partir de 1971 el rito se ha cumplido invariablemente, considerado un espacio de tiempo prudencial para que los almonteños gozasen en el pueblo con la presencia de su Madre y Patrona.

Cubierta con el guardapolvo, la Virgen del Rocío es trasladada en la noche del 19 al 20 de agosto, por el Camino de los Llanos, a hombros de los almonteños, hasta su pueblo. Fotografía de Antonio Ramos, 2019.

CADA SIETE AÑOS
EL RITO ACTUAL

De esta manera, la Virgen del Rocío es traída el 19 de agosto, cada siete años, después del Rocío Chico, para ser trasladada de nuevo a la aldea, antes de la Romería, permaneciendo en Almonte un período de nueve meses.

La distancia que separa Almonte de la aldea de El Rocío es de 15 kilómetros aproximadamente. Los caminos de Los Llanos y de Los Taranjales son por los que históricamente han discurrido los traslados de la Virgen, a hombros de los almonteños.

Al atardecer, a la salida de El Rocío, la Virgen es cubierta con un capote que la protege del polvo del camino, y al despuntar el alba, con el primer rayo de sol se le quita el guardapolvo y el pañito, en el Alto del Molinillo, en el Chaparral, ya en Almonte.

Se iniciará entonces una procesión por las calles del pueblo, adornadas con arcos y flores, hasta la Parroquia de Ntra. Sra. de la Asunción. Durante todos estos meses no cesarán los cultos. Allí tendrán lugar las peregrinaciones de las hermandades filiales y el rezo de la Salve, cada noche, para culminar con una novena preparatoria para Pentecostés y la procesión de despedida por las calles del centro del pueblo, vestida de Reina. Una semana después, regresará a su Santuario.

La última estancia extraordinaria de la Virgen en Almonte ha tenido lugar durante la pandemia del Coronavirus. La situación sanitaria sorprendió al mundo durante el traslado ordinario de la Virgen, que se produjo en 2019, no pudiendo regresar en la primavera de 2020. Durante dos años la Romería tuvo que ser suspendida en la aldea y no ha sido hasta mayo de 2022, cuando la Virgen regresará a El Rocío.

"La luz de mi aurora..."

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Horario Santuario

10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00h, de Lunes a Domingo

Localización

C/ Ermita, s/n, 21750 El Rocío, Huelva

Horario Casa Hermandad

10:00 a 14:00 y de 17:00 a 21:00h, de Lunes a Domingo

Localización

C/ Sebastián Conde, 4, 21730 Almonte, Huelva