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Los Santeros de la Virgen tendrán una calle en El Rocío

El pasado 5 de noviembre, el Ayuntamiento de Almonte aprobaba en el Pleno Ordinario la propuesta de la Hermandad Matriz de rotular una calle de la aldea en homenaje a los Santeros de la Virgen del Rocío. Un gesto con el que hemos querido reconocer de forma perenne a quienes han desarrollado esta importante responsabilidad de la guarda y custodia de Nuestra Madre, durante siglos. Vecinos habituales de la aldea que han sido, y son, referentes para los almonteños y los rocieros.

Los guardianes de la Virgen del Rocío

Nuestro hermano, Javier Coronel, joven historiador almonteño, profundiza, a raíz de esta noticia, sobre la figura de los santeros. Información que reproducimos, a continuación:

El cargo de santero llevaba implícito unos derechos y una serie de obligaciones. La condición del santero daba derecho al uso de una pequeña vivienda adosada a la ermita, para servir de alojamiento a él y a su familia. La vivienda era una pequeña casa que formaba parte de las edificaciones anejas a la ermita. Debía de mantener la ermita limpia y abrir el recinto a los fieles, atendiendo adecuadamente a los visitantes, pero ¿desde cuando existe este cargo en el Santuario del Rocío?

Debemos de retroceder hasta finales del siglo XVI, donde en un testamento se declara las muchas menudencias que tiene Nuestra Señora de las Rocinas (hoy Rocío), estando escritas en un memorial del libro de gastos que está a cargo del “santero y santera” de la dicha ermita. Esta primera noticia documental nos desvela que la figura recaía en la familia en general, tanto en el marido como en la mujer. No siempre debía ser una familia quien lo ostentara, como en el caso del religioso Fray Juan de San Gregorio, de la Orden de San Pablo, que fue nombrado como ermitaño en el año 1635. En relación a la denominación santero o ermitaño, venía a ser lo mismo. Son unos vocablos que en la devoción del Rocío irían cogidas de la mano hasta finales del siglo XIX, quedando radicada definitivamente la de santero.

Pese a la vigilancia mantenida en el santuario, no dejaba de ser objetivo de ladrones que merodeaban la zona, como el caso ocurrido en 1696, donde el capellán y santero hicieron llamar a la gente de Almonte para que “guardasen” la ermita. No pudo evitarse el robo ocurrido en 1778 de una lámpara de plata.

Ilustre visita fue la que recibió Nuestra Señora del Rocío del recién nombrado duque de Medina Sidonia, Pedro de Alcantara en 1741, donde obsequió con dos pesos al santero, su mujer e hijos, por el aceite, pan, sal y agasajo que le hicieron. Los santeros en el pasado disponían para su subsistencia de un cercado y roza en la Dehesilla (entre Caño Marín y Arroyo de Santa María), a partir de 1885, dispondrán sólo de dos fanegas de tierra en el ejido del Rocío colindantes con el Partido de Los Tarajales.

Su residencia solía ser la habitación denominada como “Casa del Cabildo” (Ayuntamiento), pero en tiempos de romería debía de trasladarse a una choza cercana. En 1780, fue denominado como santero Diego de Torres. El nombramiento como tal era ejercido por el Ayuntamiento de Almonte, hasta principios del siglo XX, de la cual sería la propia Hermandad Matriz quien adjudicaría dicho cargo.

Los santeros del siglo XIX fueron Luis de Aragón (ya en 1795-1804), Antonio de Torres (1804-1809), Lázaro de León (1809-1829), Diego de Vega el Colón (1829-?), Juan Domínguez León (?-1848), José Coronel Martín (1848-?), Mariano Castilla (?-1851), Francisco Aragón Díaz el Pastor (1851-1858), Cristóbal Marín (1858-1865), el «hermano» Luis Alonso, procedente del Santuario de Ntra. Sra. de La Cabeza de Andújar (1865-?) y José Aragón Aragón (1882-1885).

Desconocemos si en algún momento de la historia fue un cargo hereditario, como ocurrió con la familia de la santera Francisca Cáceres Ramírez, ya ostentando el cargo en 1915, sucediéndole tras su muerte su hijo Antonio Martínez Cáceres y el hijo de este, Juan Martínez del Pino. Fueron nombrados santeros en la segunda mitad del siglo XX y principios del XXI; Manuel Villa Espina, “Alito”, Manuel Sánchez Barragán “Tete”, Diego Torres Jiménez, Manuel Martínez Medina, “Caíto”, Manuel Díaz Sánchez, José Antonio Romero Márquez, Francisco Javier Cabrera Valladolid, Antonio Diego Ramírez Aragón, José Antonio Faraco Vega y Rafael Contreras Sánchez.

*Bibliografía:
ALONSO HERNÁNDEZ, J. A.: Serón de Nágima, Memorias de un pueblo soriano, Tomo II. Madrid, 2014.

MUÑOZ BORT, D.: El ayuntamiento de la villa de Almonte y la expansión de la devoción a la Virgen del Rocío (siglos XVI-XX) nº 0, 1, 2 y 3 y El encuentro de un noble ilustrado con la Virgen del Rocío en el siglo xviii. El primer viaje del XIV duque de Medina Sidonia a sus Estados de Andalucía, nº 4. Revista Exvoto de la Hermandad Matriz de Almonte.

ÁLVAREZ GASTÓN, R.: Devoción de un pueblo, Las raíces del Rocío. Huelva, 1981.

El almonteño Fran Gil realizará la felicitación navideña de la Matriz

La Junta de Gobierno de la Hermandad Matriz de Ntra. Sra. del Rocío de Almonte ha confiado al joven almonteño Fran Gil, hermano de la Hermandad, para realizar la felicitación navideña de este año.

Gil, que actualmente estudia Derecho y Finanzas y Contabilidad en la Universidad de Sevilla, confiesa que es “un poco autodidacta” y lo de pintar le viene de herencia materna. Ha sido aprendiz de Javier Jiménez Sánchez-Dalp, quien le inició en el mundo del bolígrafo y le “inculcó su pasión por la tinta azul” de la que el almonteño se considera “un enamorado en todas sus vertientes”.

 

 

A principios de diciembre conoceremos su obra, con la que la hermandad felicitará estas navidades a sus hermanos.

 

Una exposición conmemora los 25 años de la visita de San Juan Pablo II al Rocío

El pasado mes de junio la Hermandad Matriz celebraba una misa de acción de gracias en recuerdo del XXV Aniversario de la visita apostólica de San Juan Pablo II. Siguiendo con los actos conmemorativos, este verano puede visitarse en el Tesoro de la Hermandad, la exposición fotográfica “Un Papa en El Rocío. 25 años de la peregrinación de San Juan Pablo II a la Reina de las Marismas”.

Son 25 las fotografías, del archivo de la Hermandad, que por primera vez son expuestas y que recogen momentos significativos de aquella histórica visita del Papa Rociero, desde su llegada a la aldea en helicóptero, el ambiente a los pies de las Marismas o la bendición de todos los simpecados que se encontraban en el Santuario aquel día, son algunas de las fotografías que pueden verse.

Una cita inolvidable la de aquel 14 de junio, que marcó un hito en la historia del Rocío, por primera vez un Papa postrándose ante la Patrona de Almonte, diciendo al mundo entero que se hiciera rociero.

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